Marketing y comunicación son dos disciplinas diferenciadas que, en la actualidad, deben ir de la mano. No solamente se complementan, sino que también forman parte de un todo. Esto se debe al cambio tan drástico que se ha producido en los últimos tiempos respecto a la relación que las empresas tienen con su público.
Los nuevos canales de comunicación, tales como las redes sociales, han propiciado que la interacción de la marca con sus seguidores sea directa e instantánea. Ya es posible conocer de primera mano los gustos, las necesidades y las opiniones de los clientes e incluso entablar conversaciones con ellos. Además, las compañías tienen en su mano herramientas para medir los resultados de sus campañas y conocer qué aspectos funcionan correctamente y cuáles son los que conviene que sean mejorados.
El objetivo del marketing es ahora entablar relaciones de calidad y duraderas con los consumidores. Para ello, es importante comunicar de forma veraz y transparente. Basarse en lo que se conoce como el modelo win-win y generar confianza en el público al que se dirige la empresa en cuestión.
Más allá de las relaciones transaccionales
Estas relaciones no solamente han de ser transaccionales. Es decir, la empresa no se debe preocupar únicamente por sus clientes en el momento en el que se lleva a cabo la compra de su producto o servicio, sino que debe vincularlos con su propia marca.
Esto se consigue aportando valor a dicha relación, de la que ya se ha hablado a lo largo de todo este artículo. Para ello, las redes sociales ofrecen enormes posibilidades.
Gracias a ellas se pueden llevar a cabo una precisa investigación de mercado, efectuar una segmentación adecuada del público, conocer sus necesidades y adaptar a ellas los productos y servicios que la empresa oferte. En este sentido, la comunicación es la clave del éxito.





