La imagen lo es todo para una empresa. Aquellas que mejor conocen cómo llegar a su público consiguen que mediante un color, mediante un logo, sin mediar palabra, se les reconozca al instante.

Por ello, es importante que una empresa se vincule a una imagen corporativa que reproducir y transmitir desde en el material de empresa, hasta en la fachada de la sede o incluso rotulado en los vehículos de empresa.

Pero nada es para siempre… y lo que resulta una imagen fresca y acorde a los valores de la empresa, en poco tiempo se puede ver superada por nuevas tendencias y estilos que lo dejen anticuada. Es ese el momento de aplicar un restyling de marca: ¿cómo llevarlo a cabo?

Rebranding proactivo

El restyling de marca es la renovación parcial o total de la imagen de una empresa. En ocasiones viene de la mano de cambios sutiles (modificar la tipografía, redondear formas o acentuar un color…), y otras de toda una reformulación de la identidad corporativa en el que se cambian desde logos hasta colores usados en campañas de branding y en locales y oficinas, normalmente tras un estudio de mercado que les recomiende.

Estos se llevan a cabo no por motivos estéticos únicamente, sino por cómo se quiere transmitir un mensaje al público objetivo, ya sea un cambio de línea de producción, un símbolo de adaptación a nuevas necesidades, una “ruptura” con el modelo empresarial hasta ahora mantenido, etc.

Algunos ejemplos de tipos y grados de restyling lo vemos en grandes marcas que, como es el caso de Volwswagen decidió recientemente cambiar el tan asentado y reconocible logotipo, por uno más limpio y simplificado.

Otros ejemplos de restyling comunes lo encontramos en las empresas como BBVA, que ha unificado toda su imagen global en un solo logotipo, Pepsi o Firefox que también han querido darle un nuevo aire a su imagen corporativa.

 

¿CADA CUÁNTO APLICAR UN RESTYLING DE MARCA?

 

No hay “fecha de caducidad” para una identidad de marca, tampoco diseño que aguante los cambios de tendencia y de hábitos de la sociedad durante décadas… Por ello, el mejor indicativo de cuándo es adecuado cambiar la imagen empresarial es cuando se produce un cambio en lo que querías transmitir con ella cuando la ideaste.

No obstante, hay momentos concretos que resultan perfectos para aprovecharlos y plantear un restyling de marca que resulte llamativa para nuestra clientela:

  • Relanzamiento: ¿has abierto una nueva línea de negocio?, ¿abordas un mercado antes inexplorado?, ¿ahora te dedicas a otro sector? Hazlo saber a tus potenciales clientes indicándoles que tu empresa ya no es la misma, y que aunque conserves el nombre y el lugar desde donde los atiendes, el resto ha cambiado e invítales a que lo redescubran.
  • Renovación de instalaciones: ¿cambias de oficina o vas a reformar el local? Aprovecha este momento para mejorar la imagen acorde a los nuevos tiempos. Por ejemplo, unos colores vivos que aplicar a la fachada, escaparates o cristaleras, que llamen la atención de quienes pasan frente a tu espacio.
  • Reputación: en ocasiones una incidencia lastra nuestra imagen como empresa, y es necesario que mostremos a nuestros clientes que hacemos lo posible por remediarlo. Un cambio de estilo se interpreta en estos casos como una forma de “cortar con el pasado” y seguir adelante con una nueva filosofía.
  • Cambios de tendencia: si hasta Mcdonalds renuncia a su rojo característico por el verde “eco-friendly”, ¿por qué no vas a demostrar a tus clientes que estás atento a sus necesidades cambiando cómo muestras tus servicios?